IAP


METODOLOGÍA INVESTIGACIÓN ACCIÓN PARTICIPACIÓN
"IAP"

Los antecedentes del origen y principales líneas de desarrollo de la IAP las podemos situar en dos vertientes, dos paradigmas o maneras de entender y aplicar la relación entre teoría y práctica que determinan los enfoques de Investigación Acción Participativa: uno que se dirige hacia el funcionalismo estructural en convergencia política con la burguesía dominante y otro hacia el materialismo histórico en convergencia política con las clases explotadas por el capital.

Entre ambos paradigmas se cubre toda la gama de la  derecha hacia la izquierda política, es decir, que la investigación acción puede adscribirse, tanto para el mantenimiento de las estructuras sociales dadas (como ciencia aplicada) como para la transformación radical de estas, según los intereses de las clases sociales en juego.

Allí donde los modelos funcionalistas y positivistas han predominado, se ha utilizado el concepto de investigación acción por científicos sociales y activistas que no buscaban un cambio radical de estructuras. Consideraban a sus respectivas sociedades como modelos ideales que solo había que seguir perfeccionando. No cabía la noción de cambio sino en cuanto a ajustes marginales, no buscaban una transformación de raíz.

En esta vertiente se sitúa a los experimentos de dinámicas de grupos propuestos por el sociólogo social Kurt Lewin quien en 1944 utiliza el término de investigación acción. Describe una forma de investigación que podía ligar el enfoque experimental en ciencia social con programas de acción social que respondieran a problemas sociales que se presentaban en esa época. Para Lewin se podía lograr en forma simultánea avances teóricos y cambios sociales. La investigación acción para Lewin consistía en Análisis, Recolección de información, Conceptualización, Planeación, Ejecución y Evaluación pasos que luego se repetían. Su enfoque que incluía la acción como parte integrante de la tarea investigativa contradecía las normas vigentes en ese entonces acerca de la separación entre producción de conocimiento y su aplicación. Para Lewin esta Investigación Acción incluía experimentos de laboratorio y de campo que proponía el manejo de los problemas sociales como administración social o ingeniería social, es decir, el manejo de relaciones intergrupales.

La Investigación Acción  tuvo desde Lewin varios desarrollos con teorías sociales fundantes diversas y con aplicaciones también diferentes que fluctúan entre la Investigación Acción participativa y la Investigación Acción Educativa ligada a la indagación y transformación de procesos escolares en general y la investigación acción pedagógica más focalizada en la práctica pedagógica de los docentes.

Dentro de esta vertiente además de Lewin tenemos a la técnica aplicada al trabajo social por la Escuela de Chicago desde comienzos del siglo XX que culmina en la ingeniería humana de Potter, los trabajos de etnometodología de Garfinkel y su escuela, la antropología de la acción de Sol Tax, entre otros, que no pasan de la técnica del observador participante.

Esta vertiente con su diversidad, por lo general, se dirigía  a procesos en grupos pequeños, como en la administración de una fábrica. En 1970 los dilemas experimentados se hicieron evidentes y se conformó lo que tenemos hoy como expresión de la misma denominada Desarrollo Organizacional (DO) que se ha introducido en el trabajo comunitario, los sistemas educativos y el cambio de las organizaciones, que tiene como objetivo perfeccionar el estatus quo convencional.

La otra vertiente esta relacionada con el cambio y la transformación radical de la sociedad, basada en ella en América latina se usa la IAP como inserción en el proceso social, como alternativa que implica un compromiso político abierto del científico social con grupos populares (clases trabajadoras) y que abre las puertas a una mayor participación de estos grupos en la concepción y desarrollo de los proyectos de investigación.

En la segunda mitad de la década de los sesentas y comienzo de los setentas el trabajo se caracterizó  por la tendencia activista, se aplico la concientización de Paulo Freire, como también el compromiso y la inserción en el proceso social. El contexto estaba dado en los cambios socioeconómicos y los procesos de agitación social derivados de la consolidación del capitalismo. Se adoptaron las premisas básicas del marxismo dentro de una perspectiva renovadora que cuestionaba el traslado de los esquemas ortodoxos y buscaba nuevas herramientas analíticas apropiadas a América Latina.

Se produjeron dentro de esta vertiente dos aproximaciones, por un lado, los aportes de la ciencia social crítica que se limitaba a tratar de definir el contenido de la revolución sin estar arraigados en ningún tipo de teoría o práctica revolucionaria y otra que implicaba una redefinición de las orientaciones que prevalecía en los estudios empíricos sobre comunidades, se cuestionaron las pretensiones de neutralidad científica que caracterizaba el uso tradicional del método de la observación participante, como alternativa se propuso un modelo de investigación militante o investigación comprometida, donde el investigador trascendía la mera recolección de datos para cumplir con tareas de concientización y apoyo a las movilizaciones populares. La unión de investigación y acción en el proceso de promover el cambio social desde abajo planteaba la cuestión del compromiso de manera directa y personal. Como quehacer científico se plantea problemáticas teóricas y empíricas, aborda temas macrosociales y microsociales y utiliza el rango de las metodologías cualitativas y cuantitativas. Se busca que el conocimiento aportado responda directamente a los intereses de los grupos de base.

Cuando elabora su material, el investigador comprometido se atiene a los procedimientos que definen el carácter científico del conocimiento. Su trabajo progresa a través de la dialéctica entre teoría y realidad, la sistematización rigurosa de la recolección y elaboración de los datos, la sustentación de la veracidad de sus argumentos y la preocupación por el carácter verificable de sus conclusiones. El compromiso se expresa en la selección de los temas y en la perspectiva adoptada. La investigación puede influir en la realidad social, sin embargo esta influencia no es directa, el investigador al entregar sus conclusiones esta dirigiéndose y apelando a aquellos a quien él percibe como los actores relevantes, como los agentes del cambio. El investigador espera que esos agentes se apropien del conocimiento y se sirvan de él para comprender la realidad y orientar su acción. Se trata de una influencia indirecta, lo que el investigador comprometido busca es hacer aportes que puedan usarse para modificar la conciencia de los actores, que son quienes pueden cambiar la realidad a través de su  acción. La observación participante es una herramienta favorable para el investigador comprometido, los grupos aparecen en carne y hueso y no como una abstracción conceptual. Como los problemas se plantean en forma tangible se hace más fácil ajustar la problemática de la investigación a los intereses concretos de los actores.

Hacia mediados de los años setenta se comenzó a reflexionar sobre ciertas constantes que aparecían en el trabajo, como por ejemplo, los métodos cualitativos de análisis, poco a poco el dogmatismo y el activismo se fue reemplazando por la reflexión sobre la acción, se comienza a pensar en otros autores que influían en el trabajo como por ejemplo Gramsci con su categoría del intelectual orgánico con lo cual hubo aproximaciones a comprender que para que los agentes externos se incorporaran a la vanguardia orgánica debería establecerse una relación horizontal , una relación dialógica sin presunción de conciencia avanzada, involucrarse en las luchas populares y estar dispuestos a modificar las propias concepciones ideológicas mediante una interacción con esas luchas, los líderes orgánicos tenía que estar dispuestos a rendir cuentas a los grupos de base en forma democrática y participativa.

Estamos en el momento donde los investigadores pasan del compromiso a convertirse ellos mismos en actores. Buscan intervenir en la realidad investigada de manera más directa tratando de contribuir a que los grupos de base que se mueven en esta realidad logren alcanzar sus metas. Combina el estudio de la realidad  con la acción directa. Los objetivos que persigue al aplicar la observación participante son sinérgicos, el investigador trata de unir su actividad a la de los protagonistas en pos del mismo objetivo, al  hacerlo responde a los intereses de los actores como investigador comprometido y además responde a sus propias aspiraciones a través de la acción. Se concentra en tareas que apunta a asegurar los conocimientos obtenidos sean realmente asimilados por el grupo de base, lo cual implica el diseño y la ejecución de programas educativos, productivos, el desarrollo de técnicas para la devolución de los resultados de investigación y la utilización de medios de comunicación adecuados a las características socieconómicas y culturales de la gente. El componente de la acción puede asumir muchas otras formas, incluyendo asesorías de tipo técnico o de análisis de situaciones, funciones de intermediación frente a otras organizaciones y actividades dirigidas a apoyar sobre el terreno la movilización de los grupos.

En la década de los ochentas se reflexionó sobre la acción y se encontró que existía un gran número de investigaciones, trabajos, etc y que los propios participantes desconocíamos que estábamos haciendo, que resultados teníamos al aplicar las distintas herramientas, no habíamos sistematizado toda la vasta gama de experiencias que se habían producido. Hubo la comprensión de que la IAP tanto como consecuencia de la etapa reflexiva anterior como el impacto de la propia realidad se había establecido una identidad que iba más allá de las cuestiones comunitarias, campesinas, locales y alcanzaba a complejos problemas urbanos, económicos y regionales. De especial interés resultaron las esperanzas y perspectivas de los movimientos sociales y políticos independientes que esperaban apoyo teórico y sistemático.

En esta etapa se comenzó a comprender el sentido del conocimiento como poder, se propusieron seminarios, talleres para intercambiar información y se descubrió la necesidad de preparar un nuevo tipo de activistas sociales. Se comenzó a practicar la coordinación internacional, se formaron redes y se produjeron discusiones epistemológicas sobre vínculos y fines. Podríamos decir que se produjo un período de expansión de la IAP, se comenzó a intercambiar información sobre el trabajo en terreno y  publicaciones en varios idiomas sobre realizaciones incuestionables: en recobrar  fincas rurales, en las formas de atender la salud pública combinadas con la medicina popular, en la educación crítica más allá de la concientización, en el control de la tecnología aplicada, en el estímulo de la liberación femenina, en el apoyo popular y a la música de protesta, a actividades constructivas de la juventud, a cooperativas de pescadores, a comunidades cristianas de base y  al movimiento indígena.

En la década de los noventas con la caída del  muro se produce otro proceso de reflexión en la IAP, algunos de los pioneros quedaron marcados por la misma y no salieron de la depresión que suscitó el evento. En otros incentivó aún más el reto y las posibilidades de la IAP, con la comprensión que se traía de la información cruzada entre todos, sin embargo, aunque hubo muchos seminarios y talleres de intercambio de experiencias la IAP aún no se había sistematizado la misma. Y de este modo se reflexiona sobre el significado de la sistematización, quiénes participan, de qué manera se diferencia de la evaluación participativa, quiénes construyen el conocimiento. La IAP hace hincapié  en una rigurosa construcción de conocimientos, es  un proceso abierto de vida y de trabajo, una vivencia, una progresiva evolución hacia una transformación total y estructural de la sociedad y de la cultura con objetivos sucesivos y parcialmente coincidentes. Es un proceso que requiere compromiso, una postura ética y persistencia en todos los niveles, es una filosofía de la vida en la misma medida que un método.

Una tarea principal para la IAP es aumentar no solo el poder de la gente común y corriente y de las clases subordinadas sino también su control sobre el proceso de producción de conocimiento, así como el almacenamiento y uso de ellos, todos con el fin de romper y/o transformar el actual monopolio de la ciencia y la cultura detentado por los grupos elitistas opresores. La IAP hoy considera un cambio de paradigma del lineal al sistémico (holístico) donde todos somos organismos en relación, pone atención al proceso y a las relaciones que se producen, el método es dialógico, postula que la realidad se construye, que es el dialogo  y a partir del lenguaje que se construye la realidad.

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